Nueva ficha de datos del AIC sobre Jerusalén.

“El muro de 75 kilómetros que se está construyendo en Jerusalén Este es un instrumento de ingeniería social diseñado para lograr la judaización de Jerusalén reduciendo el número de palestinos en la ciudad”.

Profesor John Dugard, relator especial de Naciones Unidas

La nueva ficha de datos del Centro de Información Alternativa (AIC) sobre Jerusalén proporciona detalles del propósito del gobierno israelí de judaizar la ciudad, separar a las comunidades palestinas, crear enclaves palestinos aislados construyendo barreras físicas y psíquicas contra la autodeterminación de los palestinos.

Hechos y cifras sobre Jerusalén

Población:

Población total: 773,800 (2009)

Población: 65% ciudadanos israelíes; 35% palestinos (2010)

Población colona en Jerusalén Este: 192.000 (2009)

Pobreza: el 41% del total de la población de Jerusalén vive por debajo del umbral de la pobreza; el 65% de las familias palestinas viven por debajo del

umbral de pobreza (2010)

Entre 1967 y 2006, Israel anuló los derechos de residencia de unos 8.269 palestinos de Jerusalén.

Planificación y construcción:

En 1967, el Estado de Israel se anexionó 71 Km2 del territorio de la Municipalidad de Jerusalén. De ellos, 6,5 Km2 formaban parte de la Jerusalén Este árabe, bajo control de Jordania, y 64,5 Km2 pertenecían a 28 ciudades y pueblos palestinos.

A los palestinos se les permite construir en el siete por ciento de la superficie de Jerusalén.

Debido a la construcción del Muro, en 2007 se confiscaron 19,2% de las tierras pertenecientes a familias palestinas de Jerusalén.

Jerusalén según el Derecho Internacional

De acuerdo al Plan de Partición de Naciones Unidas de 1947, Jerusalén se debía convertir en una ciudad internacional; no se incluyó como parte de ninguno de los dos Estados propuestos, ni del judío, ni del palestino. El estatus internacional de Jerusalén fue reafirmado por la resolución 194 de la Asamblea General de Naciones Unidas de 1948. Hasta ahora, prácticamente ningún país del mundo ha reconocido a Jerusalén (en sus líneas del armisticio de 1949) como capital del Estado de Israel y muchos no la reconocen como una ciudad de Israel en sentido estricto.

En 1967, Israel se anexionó zonas que administrativamente pertenecen a Jerusalén Este; en 1980 el gobierno israelí se anexionó oficialmente Jerusalén Este, extendiendo su jurisdicción a la zona ocupada de la ciudad. Tanto Naciones Unidas como el Comité de la Cruz Roja Internacional (ICRC) consideran que todo el territorio de Jerusalén se encuentra bajo ocupación beligerante y los habitantes palestinos de Jerusalén Este están protegidos por la Cuarta Convención de Ginebra.

La comunidad internacional se opone a la actuación israelí en Jerusalén Este desde 1967, cuando Naciones Unidas adoptó la resolución 2253 que condena “las medidas tomadas por Israel para cambiar el estatus de la ciudad”, y las considera nulas.

En 1968, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó la resolución 252 por la que establece que “toda legislación y medidas administrativas y acciones emprendidas por Israel, entre ellas la expropiación de tierras y los bienes respectivos, que tiendan a modificar el estatus legal de Jerusalén”, son inválidos.

Por otra parte, en 1980, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó la resolución 476 por la que se reitera que “todas las medidas legislativas y administrativas, y las acciones emprendidas por Israel, potencia ocupante, que pretendan alterar el carácter y estatus de la Ciudad Santa de Jerusalén, carecen de validez jurídica y constituyen una violación flagrante de la Cuarta Convención de Ginebra relativa a la “Protección de personas civiles en tiempo de guerra”, e igualmente constituye un serio obstáculo para el logro de una paz total, justa y duradera en Oriente Medio”.

Finalmente, en 2004 el Tribunal Internacional de Justicia declaró: “El Tribunal observa que el trazado elegido para el Muro es la expresión in situ de las medidas ilegales adoptadas por Israel y condenadas por el Consejo de Seguridad con respecto a Jerusalén y las colonias, y que acarrean importantes alteraciones de la composición demográfica del Territorio Palestino Ocupado.

Israel afirma que obtuvo la soberanía sobre la parte oeste de la ciudad en 1948. Tras la salida de Gran Bretaña, la zona permaneció sin un poder soberano y, durante la guerra, Israel adujo que tomaba el control de Jerusalén oeste en un acto de legítima autodefensa. Por otra parte, Israel cree que no hay ninguna base en el Derecho internacional en que sustentar la posición de un estatus de corpus separatum para la ciudad de Jerusalén. Israel sostiene que se trataba de una propuesta no vinculante que nunca se materializó.

Israel tampoco reconoce la resolución de Naciones Unidas sobre Jerusalén a partir de 1967, ni la opinión consultiva del Tribunal Internacional de Justicia, considerándolas parte de una predisposición de las instituciones internacionales contra Israel.

Jerusalén Este

En 1947, el Plan de Partición de Naciones Unidas declaraba a Jerusalén como un corpus separatum y ponía a la ciudad bajo un régimen internacional especial administrado por Naciones Unidas. Sin embargo, como resultado de la guerra de 1948, Israel se hizo con el 85% de la ciudad, conocido hoy como Jerusalén Oeste. El ejército jordano mantuvo un 11%, principalmente en Jerusalén Este. El 4% restante se consideró “tierra de nadie”.

Entre 64.000 y 80.000 palestinos de Jerusalén Oeste y 40 pueblos vecinos fueron obligados a abandonar sus casas. Posteriormente, muchos de aquellos pueblos fueron destruidos por el ejército israelí para impedir que regresaran sus habitantes. La propiedad, viviendas y posesiones de los palestinos que huyeron se consideraron “abandonadas” y, en virtud de la ley israelí de 1950, de “Propiedad de Ausentes”, que se aplicó con carácter retroactivo, fueron transferidos al Estado de Israel.

El 15% restante de Jerusalén, incluida la Ciudad Vieja, quedó en manos de los palestinos hasta que los israelíes también se apoderaron de ella durante la guerra de 1967. Una vez “unificada” la ciudad, Israel empezó a aplicar una compleja serie de políticas y normativas destinadas a controlar o expulsar lo que quedaba de población palestina con el fin de formar una mayoría judía poderosa en la ciudad.

A pesar de las disposiciones del Derecho internacional, las resoluciones de Naciones Unidas, y la importancia de Jerusalén para el proceso de paz, hasta ahora Israel se ha negado a negociar el estatus de Jerusalén con los organismos internacionales o con la Autoridad Palestina.

Israel ha hecho todo lo contrario. Inmediatamente después del conflicto de 1967, Israel comenzó a construir colonias, a anexionarse zonas de Jerusalén Este y a transferir civiles allí, contraviniendo el artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra que establece que “la potencia ocupante no podrá proceder a la evacuación o traslado de una parte de su propia población civil al territorio que ocupa”.

Por otra parte, el gobierno israelí ha institucionalizado un régimen de discriminación, opresión y dominación sistemática contra la población palestina de la ciudad. Este régimen implica discriminación en la asignación de los recursos municipales, confiscación de tierras, destrucción de viviendas, opresión política y revocación de los derechos de residencia de los palestinos.

Las colonias israelíes

Las colonias israelíes en la zona metropolitana de Jerusalén, incluida Jerusalén Este y sus zonas vecinas de Cisjordania, forman cuatro círculos, con la Ciudad Antigua en el centro: 1) La Ciudad Antigua dentro y fuera del barrio judío; 2) Las zonas que rodean a la Ciudad Antigua, denominadas por Israel “la Cuenca sagrada”; 3) A lo largo de la frontera de anexión; 4) El Gran Jerusalén, más allá de los límites de la frontera de anexión. Además, algunas colonias fueron construidas para conectar Jerusalén Oeste con el Monte Scopus. Estas colonias son conocidas como “bariah”, o colonias bisagra.

En la Ciudad Vieja de Jerusalén ha habido cuatro fases de colonización israelí. Primero, la destrucción del Harat Al-Maghargah, el barrio marroquí, para construir una plaza de 20.000 metros cuadrados junto a la Muralla oeste [Muro de las Lamentaciones].

Durante la segunda fase, que abarcó desde 1968 hasta finales de los setenta, Israel extendió el barrio judío, expropiando propiedades palestinas y musulmanas entre los barrios armenio y marroquí, desalojando a los inquilinos palestinos y sustituyéndolos por colonos judíos. Como resultado de estas medidas, hoy día el barrio judío de la Ciudad Antigua es cuatro veces mayor que en 1948.

La tercera fase, que está en curso, empezó a mediados de los ochenta y durante la misma se han establecido colonias israelíes en el corazón del barrio musulmán.

La cuarta es el apoyo abierto dado a los colonos en la Ciudad Vieja por los miembros del gobierno israelí desde que Ariel Sharon, entonces ministro de Vivienda, ocupara una propiedad en el barrio musulmán.

Israel introdujo el concepto de “Cuenca sagrada” (también conocida como Cuenca histórica) en julio de 2000, durante las negociaciones de Camp David, y se recogió a comienzos de 2001, en las conversaciones de Taba, para referirse al entorno inmediato a la Ciudad Vieja de Jerusalén. El concepto se aplica al área que rodea la Ciudad Vieja de Jerusalén y las localidades adyacentes: el Monte de los Olivos (At-Tur), el Monte Zion, la Ciudad de David (Silwan), el Valle de Kidron y la Tumba de Shimon HaTzadik

y Sheikh Jarrah, donde se encuentran lugares santos para los judíos, musulmanes y cristianos.

Las colonias de la Cuenca sagrada, barrios cercados y vigilados, exclusivos para judíos, suelen estar en el corazón de los barrios palestinos. Forman parte del propósito del gobierno israelí, en cooperación con las organizaciones de colonos, para crear hechos consumados, estableciendo una cadena de colonias que acabará rodeando la Ciudad Vieja y aislándola de la población palestina de Jerusalén Este.

En 1968, Israel comenzó a construir las colonias bisagra para conectar Jerusalén Oeste con el Monte Scopus. Estas colonias también rompen la continuidad territorial entre los barrios árabes, adyacentes a la Ciudad Antigua, aislando el centro comercial de Jerusalén Este de los barrios árabes del norte de la ciudad.

En 1973, Israel empezó a construir colonias en los límites municipales de Jerusalén para que la población judía tuviera una continuidad que proporcionara seguridad al territorio anexionado y constituyera una barrera entre la población palestina de la ciudad y la población del otro lado de los límites municipales. Durante la década de los 90, cuando comenzó el proceso de negociaciones palestino-israelí, Israel comenzó a construir la colonia de Ramot Shlomo, al noroeste de la ciudad, y la de Homat Shmuel, de Har Homa hacia el sur.

Por último, al mismo tiempo que se construían las colonias dentro de los límites municipales de Jerusalén, se creaba el área metropolitana judía, principalmente al este de esos límites. Esta nueva área metropolitana, integrada por cuatro ciudades satélites y varias comunidades pequeñas, formará una envoltura judía alrededor de la ciudad, y además romperá la continuidad territorial entre Jerusalén Este y Cisjordania.

Asignación de recursos

La mayoría de los barrios palestinos de Jerusalén Este carecen de infraestructuras básicas como aceras, o alumbrado público y muchos de los habitantes palestinos no están conectados a un sistema de alcantarillado.

La población palestina de Jerusalén representa el 35% de la población de la ciudad y paga impuestos más elevados que sus homólogos judíos, sin embargo reciben menos del 10% del presupuesto municipal. Por ejemplo, en 2003 se destinó a Jerusalén Este solo el 8,7% del presupuesto municipal. La asignación del presupuesto municipal para cada habitante palestino de Jerusalén fue de un quinto de lo asignado a cada judío habitante de la ciudad.

Como se muestra en el cuadro siguiente, el presupuesto municipal revela que estas disparidades no son accidentales sino resultado de una política. La población judía recibe la parte principal de cada partida del presupuesto municipal, mientras que a la población palestina se le asigna mucho menos de lo que le corresponde.

Jerusalén Oeste Jerusalén Este
Población 65 % 35 %
Conductos de aguas residuales, calzadas y aceras 90 % 10 %
Parques públicos 95,5 % 4,5 %
Piscinas 91 % 9 %
Bibliotecas 92,3 % 7,7 %
Istalaciones deportivas 93,8 % 6,2 %
Zonas de juegos 99,00 % 1,00 %

Confiscación de tierras y propiedades

Desde 1967, Israel ha confiscado terrenos para la construcción de nuevas colonias en un anillo que rodea la ciudad. En la mayoría de los casos, los terrenos fueron declarados “Zonas Verdes” (recreativas) antes de ser confiscados.

Israel se valió también de la Ley de Propiedad de Ausentes, de 1950, que concede al Estado el control de toda propiedad que considere que fue “abandonada” durante el conflicto en 1948. Esta política se ha practicado en las zonas anexionadas de Jerusalén y fueron confiscados terrenos en la Ciudad Vieja y en el barrio de Silwan. Terrenos y propiedades pasan primero al Custodio de Propiedad de Ausentes y después a las organizaciones de colonos.

Además, Israel también ha ejecutado una política de restauración de las propiedades judías de Jerusalén Este sin llevar a cabo, en paralelo, una política de restauración de las propiedades árabes en Jerusalén Oeste. Terrenos y propiedades de la Ciudad Antigua, Silwan y Sheikh Jarrah fueron confiscadas bajo el supuesto de que pertenecieron a los judíos antes de 1948. En la mayoría de los casos, como en la Ciudad Antigua, se trataba de propiedades arrendadas por los judíos antes de 1948.

La construcción del Muro de separación es también importante en términos de confiscación de tierras. En el año 2007, el Muro dio lugar a la confiscación de tierras pertenecientes a un 19,2% de familias palestinas de Jerusalén. En el transcurso de la ocupación, Israel ha expropiado más de 60.000 dunams (60 Km2) de tierras palestinas del territorio ocupado de Jerusalén Este, todas las cuales se han destinado a uso exclusivo de los judíos. Esto representa aproximadamente el 86,5% del total de la superficie de Jerusalén Este.

Derribo de viviendas

Jerusalén Este es considerado por Naciones Unidas y por el Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC) como “territorio ocupado”. En consecuencia, de acuerdo al artículo 53 de la Cuarta Convención de Ginebra, la práctica de la demolición de viviendas palestinas es ilegal, excepto cuando esa destrucción es considerada absolutamente necesaria para operaciones militares”.

La principal razón para la destrucción de las propiedades palestinas en Jerusalén Este es la falta de permisos de construcción. La mayoría de los barrios palestinos no cuentan con zonas urbanizadas y a los palestinos sólo se les permite construir en el 7% de Jerusalén (12% de Jerusalén Este). Además, el Estado de Israel alienta a las empresas para que construyan grandes edificios multifamiliares, gravando con impuestos prohibitivos a la construcción privada.

Por ejemplo: una familia palestina tiene que pagar 110.000 NIS por un permiso de construcción para 200 metros cuadrados, lo que no incluye el gasto adicional de excavación para cañerías de aguas y residuos y los honorarios de arquitecto y abogados.

Por ello, muchos palestinos optan por construir sin permiso. Israel emite órdenes de demolición que no tienen fecha de caducidad y que no han que ser ejecutadas de inmediato. La amenaza constante de demolición crea enormes tensiones sociales y psicológicas entre las familias palestinas y en la comunidad en general.

Opresión política

La policía y otras instituciones del Estado no responden a los requerimientos de la población palestina de Jerusalén Este, la aplicación de la ley es prácticamente inexistente. La policía israelí hace dos excepciones notables: reprimir la expresión política palestina y proteger a los colonos israelíes. Mientras que la policía ignora las quejas de los palestinos sobre la seguridad pública, los organizadores comunitarios y los dirigentes políticos, con frecuencia, son hostigados por las autoridades israelíes.

La presencia de colonos israelíes en los barrios palestinos, sumada a políticas de aplicación de la ley que protegen esa presencia, aumenta los sentimientos de inseguridad y vulnerabilidad de la población palestina.

Los habitantes palestinos dicen que cuando los colonos ejercen violencia física contra ellos, la policía no hace cumplir la ley, no actúa contra los colonos. Los palestinos también se quejan de la falta de voluntad de la policía a la hora de investigar los casos en que sus propiedades han sido objeto de vandalismo por parte de los colonos.

Al mismo tiempo, todos los partidos políticos y organizaciones palestinas tienen prohibido trabajar en Jerusalén y el mero hecho de ser miembro de tales partidos u organizaciones, en sí mismo, está prohibido. Quienes se afilian a organizaciones políticas palestinas se arriesgan a largas penas de prisión o expulsión de la ciudad y a la revocación de sus derechos de residencia.

También está prohibida en Jerusalén la bandera palestina.

Revocación de los derechos de residencia

Con los años, la demografía de Jerusalén se ha convertido en el factor principal de la planificación y desarrollo de la ciudad. Después de 1967, las políticas demográficas de Israel han tratado de garantizar una amplia y estable mayoría de judíos en todo Jerusalén, y en particular en Jerusalén Este, con objeto de impedir que se cumplan las aspiraciones nacionales de los palestinos con respecto a la ciudad.

En 1973, el gobierno israelí decidió que la proporción de población en Jerusalén sería 73,5% de judíos y 25,5% de árabes. Más tarde esta deseada proporción cambió a 72% de judíos y 28% de árabes, luego a 70% y 30%. Se

espera que para el año 2020 los palestinos serán más del 40% de la población de la ciudad.

En Jerusalén, los principales desafíos a las aspiraciones demográficas de Israel son un alto índice de emigración israelí de la ciudad y una tasa de natalidad de los palestinos que supera a la de la población judía. A pesar de los esfuerzos para estimular la inmigración de judíos hacia Jerusalén, la población palestina crece tres veces más deprisa que la población judía lo que significa que los intentos israelíes para mantener un determinado índice de población en la ciudad tiende a fracasar.

El siguiente cuadro muestra que en los últimos diez años la población israelí de Jerusalén ha disminuido mientras que la palestina continua creciendo.

Año Israelíes Palestinos Total
1967 195.700 67.609 263.309
1987 340.000 135.000 475.000
1990 378.200 146.200 524.400
2000 530.400 218.800 758.300
2009 479.756 294.044 773.800

Incapaces de hacer frente a esta realidad, los planificadores israelíes proponen herramientas de intervención para preservar la mayoría judía en la ciudad, llevando a cabo políticas que reduzcan la población palestina de la ciudad por la fuerza.

Los palestinos de Jerusalén Este son residentes permanentes según lo establecido por la Ley de Entrada en Israel

Según la legislación israelí, los residentes permanentes palestinos están autorizados a vivir y trabajar en Israel sin necesidad de permiso, se benefician de los servicios prestados por el Seguro Nacional y tienen derecho a votar en las elecciones locales, pero no en las elecciones parlamentarias. El estatus de residencia permanente no da derecho a los palestinos a un pasaporte para salir del país; un palestino residente en Jerusalén tiene que solicitar y obtener un permiso o un documento de viaje. En el caso de los niños, si uno de los padres no es residente en Jerusalén, los niños no son considerados residentes permanentes de manera automática y la familia tiene que solicitar la reunificación familiar para poder vivir todos juntos.

Además, la legislación israelí establece que si un residente permanente pasa más de siete años en otro país, si acepta la residencia permanente en otro país, o si se convierte en ciudadano de otro país, la residencia puede ser revocada. Los palestinos que estudian en el extranjero suelen verse afectados por esta cláusula lo que les obliga a separarse de sus familias.

Desde 1967 hasta 2006 Israel ha revocado los derechos de residencia de 8.269 palestinos de Jerusalén. Perder la residencia significa perder el derecho a vivir en Jerusalén, el acceso a los servicios sociales y el derecho a viajar por Israel.

Aislamiento de Jerusalén

Una parte del proceso de anexión de la ciudad a Israel consiste en aislar a la población palestina de Jerusalén Este del resto de Cisjordania. Debido al aislamiento, la ciudad está siendo transformada, de capital de facto de los palestinos, en una serie de enclaves palestinos dentro de una ciudad judía.

El aislamiento de la Jerusalén Este árabe se ha establecido por medio de tres elementos: un anillo de colonias como amortiguador entre la población palestina de Jerusalén y la de Cisjordania; un anillo de carreteras que sirve sobre todo a los colonos israelíes; y el Muro de separación.

Las colonias aíslan de forma eficaz a la población palestina de Jerusalén Este de la población de Cisjordania: primero, en la frontera municipal de Jerusalén y segundo, rodean la ciudad dentro de Cisjordania.

Esas colonias dejan huecos importantes de continuidad dentro de la población palestina entre Jerusalén y otras zonas de Cisjordania que son cubiertos construyendo carreteras de circunvalación y barreras de separación.

Por medio de la construcción de carreteras de circunvalación se establece la continuidad de las colonias, al mismo tiempo que se desintegran los centros de población palestinos, se separan los centros urbanos palestinos del entorno rural y se ponen límites físicos al desarrollo urbano de ciudades y pueblos.

Además, la construcción del Muro de separación en la zona de Jerusalén crea nuevas realidades geográficas:

Constituye la anexión de facto de todas las colonias municipales y la mayoría de las metropolitanas.

Algunas comunidades palestinas de Jerusalén Este, de pronto se encuentran en Cisjordania, al otro lado del Muro de separación.

Algunas localidades de Cisjordania quedan desarticuladas del lado de Jerusalén del Muro de Separación lo que acarrea la consiguiente incertidumbre sobre su estatus de residencia, dificulta el acceso a los servicios básicos y las pone en riesgo de desplazamiento.

Los barrios de Cisjordania y los suburbios de Jerusalén, que alguna vez estuvieron estrechamente integrados en una trama urbana, ahora están del otro lado del Muro, con consecuencias económicas y sociales devastadoras.

El Muro separa también a las comunidades rurales de sus campos de los alrededores de Jerusalén, lo que impide a los agricultores el acceso a sus tierras de cultivo y tiene como consecuencia un descenso de la producción agrícola y de los medios de subsistencia.

Además, el trazado del Muro de Ma’ale Adumin se extiende por el este de Jerusalén, atraviesa a lo ancho el 45% de Cisjordania, cortando de manera inclemente el sur del norte y separando esas dos partes de Cisjordania del enclave de Jericó y del único paso fronterizo que se permite utilizar a los palestinos.

El Gran Jerusalén

En 1995, un comité interministerial israelí concluyó un nuevo plan de desarrollo a gran escala para una región que abarcaba el 40% de Cisjordania y el mismo porcentaje de sus habitantes.

El Plan de Jerusalén Metropolitano supera notablemente la magnitud de los anteriores intentos de planificación de la región de Jerusalén. El plan deja poco espacio para el compromiso territorial con los palestinos en una gran extensión de Cisjordania y es una amenaza para lo que queda de posibilidades de rehabilitación socioeconómica de los territorios palestinos en la zona del núcleo esencial de Jerusalén, e imposibilita de manera grave la soberanía palestina en Jerusalén y sus alrededores.

Este plan altera de forma radical el paisaje y los medios de vida de la zona central de Cisjordania y de sus habitantes palestinos e israelíes. La proporción de construcción de colonias y carreteras alcanzada durante las tres últimas décadas, que ha extendido los límites de la ciudad de manera unilateral -y sobre todo la colonización de más de 160.000 israelíes en partes anexionadas de la ciudad- se puede repetir en la mitad de tiempo, a una escala dos veces mayor en términos de población colona y tres veces mayor en términos de superficie.

La Jerusalén metropolitana tiene una superficie de 950 Km2 de los cuales sólo el 30% eran parte del territorio de Israel antes de 1967. La dimensión de lo que intentan obtener los planes de Israel se puede constatar por la inclusión de las ciudades palestinas de Ramala y Belén en la superficie de planificación israelí.

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Publicado por el Alternative Information Center (AIC)

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